Queridos compañeros y compañeras,

Escribo estas líneas desde mi casa, en uno de esos momentos de calma que pocas veces tenemos, y me vienen a la cabeza innumerables vivencias de estos últimos años en la Academia.

Un café antes de un congreso, esa charla personal que dura horas, decisiones sobre nuestro trabajo, dudas compartidas y proyectos que nacieron casi sin darnos cuenta.

Y al pensar en todo ello, hay una idea que vuelve con fuerza: no empezamos desde cero. No lo hicimos entonces. Y tampoco lo hacemos ahora.

Porque este camino compartido, estos años de trabajo, este compromiso silencioso y esta experiencia acumulada, son precisamente lo que nos sostiene. Por eso, no venimos a prometer lo que no existe, ni a construir desde la nada. Venimos a seguir cuidando lo que ya hemos creado, a darle continuidad, a hacerlo crecer sin que pierda su esencia.

Lo tenemos claro, este momento no es uno más. No es solo una elección. Es un punto de inflexión sobre cómo queremos seguir caminando juntos.

En tu piel’ no nace de la urgencia, ni de la improvisación. Nace de la experiencia, de la escucha acumulada durante años y de una convicción profunda: la dermatología se construye mejor cuando se cuida a las personas que la hacen posible.

Hemos aprendido que lo importante no siempre es lo más ruidoso. Que lo verdaderamente transformador no siempre se impone, sino que se sostiene. Y que el progreso real de una especialidad no se mide solo en avances técnicos, sino en cómo nos relacionamos entre nosotros.

Este es un proyecto que escucha y atiende a toda la dermatología. A todas sus realidades, a todos sus escenarios, a todas sus voces. Sin excepciones. Un proyecto que no distingue entre lo viejo y lo nuevo…Pero, sobre todo, un proyecto muy humano. Porque si algo hemos aprendido en todos estos años es que no hay excelencia sin cuidado, ni liderazgo sin respeto.

Mi candidatura no es un punto de partida. Esta candidatura aspira a seguir avanzando con el gran trabajo que muchos conocéis, habéis compartido o habéis visto crecer. Y por eso tiene un significado distinto; no representa una aspiración, sino una responsabilidad.

En estos tiempos, en los que a veces parece imponerse lo inmediato, lo despersonalizado o lo excesivamente dirigido, nosotros seguimos creyendo en otra manera de hacer las cosas. Creemos en el crecimiento sosegado, la trayectoria coherente y la humanidad como base de todo.

Porque lo que está en juego no es solo el futuro. Es también la forma en la que queremos reconocer lo que ya somos.

Os pido vuestra confianza para seguir cuidando juntos a nuestra dermatología, para que continúe siendo un espacio de encuentro, de respeto y de crecimiento compartido.

Gracias por estar a mi lado, por ser parte de este camino y por seguir creyendo en esta forma tan mía de hacer las cosas. Sencillas, sin adjetivos imposibles, pero con proyectos alcanzables.

Ilusionada en este nuevo desafío y agradecida a todos los que creemos en la dermatología como se merece.

Isabel Belinchón

Dermatóloga

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