La dermatología pública es un pilar esencial del sistema sanitario y uno de los principales motores de valor clínico, docente e investigador de la especialidad. Sin embargo, persisten desigualdades en acceso, tiempos de espera, recursos y estabilidad profesional que comprometen la equidad y la sostenibilidad del modelo. Nuestra propuesta es clara: la dermatología pública debe pasar de adaptarse al sistema a liderar su transformación. La AEDV debe asumir un papel activo como estructura de cohesión, representación e impulso estratégico, capaz de medir lo que ocurre, influir en la toma de decisiones y mejorar de forma tangible la realidad de los dermatólogos y de los pacientes. Apostamos por una dermatología pública más cohesionada, más resolutiva y con mayor capacidad de influencia, que garantice una atención equitativa en todo el territorio.

¿Cómo?