El agotamiento emocional, la despersonalización y la falta de realización personal de parte del colectivo, especialmente en el ámbito público, con exposición a largas jornadas, alta responsabilidad y una mayor carga burocrática tienen un impacto directo en la calidad de la atención, el bienestar de los profesionales y la eficiencia del sistema de salud. Frente a este escenario, es fundamental desarrollar iniciativas para que la dermatología coja oxígeno.

¿Cómo?